Posteado por: Ziessel en: 14 febrero, 2010
- Galina: … El siguiente recuerdo data del otoño de aquel mismo año (1941): un aeródromo en el Leningrado sitiado por los alemanes. En esta ocasión, subimos con nuestro equipaje a un avión; no es grande: además de nuestros padres, mi hermano y yo, sólo van en él los pilotos, tres o cuatro personas. En el interior del aparato no hay asientos, sólo u piso de tablas y unas cajas de madera. Tenemos prohibido sentarnos en las cajas y nos acomodamos sobre las maletas. Bajo la torreta transparente situada en el techo del avión, se sitúa uno de los pilotos, el artillero, que no deja de observar el espacio circundante. Nos avisa: "Si hago una señal con la mano, ¡tiraos al suelo!…"
- Maxim: Aram Kachaturian iba en el mismo tren de evacuados. Muchos años después, le contó a Grigori Shnéerson que, en un vagóncon capacidad para cuarenta y dos pasajeros, montaron a más de cien personas, y que tardaron mucho en convencer a un joven, que se había encaramado a la litera de arriba, de que cediera su lugar a Nina Shostakóvich y a sus hijos. Borís Jaikin recrdaba que Dmitri Dmítrievich parecía muy deprimido. Sucedió que una de las maletas que se extraviaron al subir al tren contenía el manuscrito de la Séptima Sinfonía. Afotunadamente, las maletas se recuperaron: en la confusión y con las prisas las habían tirado al vagón de al lado.
[fragmentos de Shostakóvich: Recuerdos de una vida, MIJAÍL ÁRDOV]
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